En la búsqueda de insights resulta determinante tener capacidad de observación y darse cuenta de los cambios y tendencias no ya sólo del negocio o de tu audiencia, sino de la propia sociedad. Quiero escribir sobre algo que podría disfrazarlo como tendencia social para que tuviera cabida en el blog, pero es mucho más profundo. Como los insights bien entendidos.

Quiero hablar de esto:

inma-cuesta-photoshop-instagram
Inma Cuesta denuncia los retoques de Photoshop en una de sus fotos

O esto: 

Michelle Jenner feminista Instagram
Michelle Jenner critica la idea de la mujer perfecta

O ayer mismo Adriana Lima se mostró así:

Adriana Lima
Adriana Lima habla sin tapujos sobre la cara oculta de la vida de las modelos

Que mujeres como ellas, a las que la genética les ha dotado de belleza, con enorme éxito y reconocimiento laboral, estallen públicamente es la punta del iceberg. Algo se está rompiendo en ellas. Algo está pasando. 

La tecnología y las redes sociales han radicalizado la percepción del yo, y la presión por conseguir el canon de belleza y de éxito impuesto en la sociedad es un yugo cada vez más pesado, especialmente para la mujer.

Nunca se es suficiente.

¿Nunca?

Estoy notando un grito de impotencia y de “basta” con una voz cada vez más clara. Y la necesidad de una mujer hecha a sí misma, únicamente practicando los cánones en los que ella cree, tremendamente sexy en su naturalidad, que entiende y proclama que no quiere más que ser como es.

El texto de Adriana Lima comienza con: “esto no es una queja”. Claro que lo es. Pero es una queja tan profunda que ni siquiera puede permitirse a sí misma abiertamente quejarse. Porque aún a pesar de lanzarse y mostrarse, ella es una luchadora de éxito. No le está socialmente permitido ser frágil. Porque nunca es suficiente.

Si piensas que es sólo un asunto relacionado con la belleza te equivocas. Esta presión afecta a algo mucho más importante y de base como es el respeto a la mujer dentro de la sociedad.

Otro grito, esta vez no famoso pero igual de viral y contundente, en redes sociales:

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No hay filtros suficientes en Instagram que disimulen que nos estamos rompiendo por dentro, y nos estamos cansando de recomponer cada pedacito mañana tras mañana, entre quitaojeras y rímel.

Me repito una y otra vez: las marcas tienen que hacer el bien. Tener unos valores por los que sus consumidores y empleados se sientan orgullosos no es sólo un asunto de estrategia y de salvaguardar la vida e imagen de marca. Existe una relación directa entre marcas, medios de comunicación o celebrities y la percepción que tiene la sociedad de sí misma.

Y este grito, de ayuda, desesperación e impotencia, no sólo es un alegato feminista. Es responsabilidad de todos educar y actuar en consecuencia para tener una sociedad más sana. 

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